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Antes de que sea
demasiado tarde
23 de Octubre de
2009
Queridos y amados hermanos,
En las noticias nos
avisan de los cambios climáticos. Aquí durante el
otoño, nos avisan de huracanes y tormentas en la
televisión. Jesús también nos
advierte que debemos discernir los tiempos, pues viene
un tsunami de iniquidad y rebelión contra las leyes de
Dios. Un
libertinaje que sobrepasará la decadencia Romana y la de
Sodoma y Gomorra.
Las puertas del
infierno están abiertas y como murciélagos saliendo de
una cueva, multitudes de demonios han sido desatados
para esta última guerra. El engaño y la
intimidación son los dos brazos del hombre de iniquidad,
el anticristo. Creo que estamos
a la puerta de una invasión de maldad como nunca en la
historia y lo trágico es que aún dormimos.
Ya me habéis oído
hablar de las cuatro estaciones de
la
Iglesia: la primavera de evangelismo;
el verano de hacer discípulos; el otoño de involucrarnos
en la obra social; y el invierno del
auto-abastecimiento. Esta crisis
económica que se está sintiendo mundialmente, tiene como
meta el asustar las naciones para que, como ovejas en
pánico, corran y se metan en el corral del matadero.
Los que han
vivido por el dinero toda su vida lo tendrán difícil
para no ponerse la marca de la bestia. El que es avisado
debe tomar medidas drásticas y positivas. Siento en mi
espíritu la necesidad de avisar al pueblo de Dios de
volver a estudiar de nuevo la enseñanza que Dios nos dio
en el libro “Vianda Sólida para Maduros”. La
Iglesia está entrando en la estación
del invierno y debemos prepararnos y aprender a
auto-abastecernos.
El invierno de
la
Iglesia
El
invierno es la estación del AUTO-ABASTECIMIENTO. ¿Cuál debe ser
nuestra estrategia de crisis? Estar preparados
no es una falta de fe, “(Noé)
con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y
por esa fe condenó al mundo.” (Hebreos
11:7)
No es el pánico o
la ansiedad lo que me mueve, sino fe en las
predicciones, en las profecías de la
Palabra de Dios y en la revelación
espiritual de esta palabra a mi
espíritu.
La pregunta que surge para muchos cristianos es,
“¿Cómo nos
preparamos para los eventos tumultuosos que vienen?”
Quisiera
sugerir los siguientes pasos:
Salga de deudas y viva dentro de sus
posibilidades
1) Primero, procura
SALIR DE LAS DEUDAS. Rehúsa a un nivel
de vida que requiera más de lo que ganas. No tomes prestado
hoy pensando pagar en el futuro, cuando el futuro es tan
inseguro. Rehúsa cambiar tu
libertad por un sentido de seguridad. Por todos los
medios posibles intenta depender cada vez menos de la
ayuda estatal, la seguridad social y la paga del paro.
La libertad
y la
SEGURIDAD se encuentran SÓLO en DIOS.
Las
subvenciones y ayudas del estado exigen un precio que
muchas veces no se ve hasta que es demasiado
tarde.
David
Wilkerson en una carta reciente, nos advierte y aconseja:
“El tiempo no está muy
lejos cuando todos seamos profundamente afectadas por el
sacudir económico que vendrá a todo el mundo. Grandes
pruebas están por delante para todos los que amamos
profundamente al Señor.
Esto es lo que el
Espíritu Santo me está llevando a hacer a mí. Se lo pido a
mi familia y a todos los que trabajan en la Iglesia.
Le insto que ore para ver si el Señor
le está guiando para hacer lo mismo:
-
No compres más
artículos de lujo. Corta todo gasto que no sea
ABSOLUTAMENTE
NECESARIO.
-
Vende todo artículo
innecesario. Conviértelo en efectivo y dalo a los
ministerios a los pobres y a los necesitados.
-
Reduce todo lo
posible. Estate dispuesto a que todo llegue a esto:
"Teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con
esto.” (1ª Timoteo
6:8).“
Alternativas al trabajo
convencional
2)
También,
investiga ALTERNATIVAS en vez DE TRABAJAR en un trabajo
convencional de nueve a seis. Busquemos al
Señor para que nos dé dirección y luz sobre cómo formar
COOPERATIVAS y PEQUEÑOS NEGOCIOS. Al entrar en esta
estación de invierno, debemos aprender a
auto-abastecernos.
Auto-abastecerse
3) Esto es lo que
podemos llamar: “Independencia total del estado y de
ayuda misionera del extranjero”. LA IGLESIA DEBE
LLEGAR A AUTO-ABASTECERSE PROVEYÉNDOSE ELLA MISMA. Pablo dijo a los
Corintios: “He despojado a otras Iglesias,
recibiendo salario para serviros a
vosotros”. Se hace; Pablo lo
hacía; pero no es recomendable. Hoy día, la obra
misionera funciona sobre esta base. Pero en el caso
de una “toma de poder” comunista o algo peor,
la
Iglesia no está preparada para crecer,
auto-abastecerse y continuar su
ministerio.
El sabio dijo: “Ve la
hormiga, ¡Oh! perezoso, mira sus caminos y sé sabio;…
PREPARA en verano su comida, y recoge en el tiempo de la
siega su mantenimiento.” (Proverbios. 6:6-8)
Considera la naturaleza, considera las
hormigas, las abejas y otros animales, cómo se preparan
para el invierno. Los gatos, los
perros, y otros animales domésticos, morirían si no
recibiesen ayuda del hombre. Se han
acostumbrado a vivir del hombre, se han olvidado de sus
instintos naturales; los han perdido, de modo que cuando
se dejan solos o por las carreteras, caen fácilmente
como víctimas del hambre y de accidentes de tráfico.
Es una
lástima observar estos animales que han perdido su
capacidad de sobrevivir, y verlos sufrir y morir debido
a la insensibilidad del hombre.
Pero precisamente esto es lo que la
civilización y la tecnología moderna han hecho del
hombre. El
sistema social y cultural ha dejado al hombre desvalido.
A menos que
compre del supermercado, no puede vivir mucho tiempo.
Somos
víctimas de la luz eléctrica, del agua corriente, de los
supermercados, de las gasolineras y del transporte
público. El
poder estatal que controla estas comodidades controla
totalmente la humanidad.
Debido a las inmensas poblaciones
urbanas, el hombre está perdiendo su identidad como ser
individual. Es regimentado,
controlado y se le otorga un número. Se está
preparando todo para el gobernante mundial, para su toma
de poder final de la humanidad. Tanto cristianos
como no cristianos dependen del estado y de otros para
que se les den puestos de trabajo, desempleo, ayuda
médica, etc. Los supermercados
les dan comida. El dinero es su
único recurso. Una huelga paraliza toda comunicación.
Los
cristianos estarían desvalidos, como todo el mundo,
frente a una crisis nacional.
Antes de que venga ese tiempo,
necesitamos tener muy presente nuestro objetivo y meta
común.
“Si alguno no provee para los suyos, y
mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es
peor que un incrédulo.” (1ª Timoteo 5:8)
Desde luego, el contexto de este
versículo es que el cabeza de familia provea para su
esposa, sus hijos y parientes cercanos. Eso no lo niego.
Sin
embargo, en un contexto más amplio, la
Iglesia debe proveer para las
necesidades de aquéllos que han puesto su confianza en
Cristo y están esperando de la Iglesia
dirección y consejo. La
Iglesia primitiva estaba involucrada
directamente con orfanatos, con el bienestar de los
mineros, de los esclavos, de los ancianos y de los
pobres. En
los Hechos de los apóstoles vemos cómo la
Iglesia se responsabilizaba de las
viudas. No
debemos fallar en cubrir las necesidades de
la
Iglesia, no sólo las de hoy, sino con
vistas a las del futuro.
Volver a cultivar la
tierra
4)
Sugeriría que
volviésemos al cultivo de la tierra. Éste es nuestro
plan a largo plazo. Sugiero la
formación de pequeñas federaciones entre los cristianos
para que podamos COMPRAR TIERRA. De la tierra
viene agua, legumbres, frutas, carne, leche, queso y
otras fuentes de vida. Recuerda,
la
Iglesia siempre ha estado limitada por
sus recursos económicos.
Jesús nos dio el secreto. Aquel
secreto era la MULTIPLICACIÓN. Rehusaba
convertir las piedras en pan. Pero tomó de lo
que estaba dispuesto y donado libremente, para cubrir
las necesidades físicas de miles de personas. La multiplicación
es la ley del universo.
Dijo: “Fructificad y multiplicaos; llenad
la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar,
en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se
mueven sobre la tierra.” (Génesis 1:28)
DIOS HA PUESTO ESTA LEY DENTRO DE TODA
SEMILLA, tanto animal como vegetal. Cuando Noé entró en
el arca no almacenó comida, excepto lo que necesitaba
para los animales; pero trajo un macho y una hembra de
cada especie de animal y ave.
De la tierra podemos suplir las
necesidades de la Iglesia, no
sólo las del futuro, sino, las de HOY. Podemos, en este
momento, empezar a entrenar a cristianos y a aquéllos a
quienes hemos ayudado en nuestros ministerios sociales,
o sea, a aquéllos que son el fruto de la tercera
estación.
ENTRENEMOS A LOS CRISTIANOS para que
formen pequeñas federaciones y compren tierra y hagan
fincas; que formen pequeños negocios, manejándolos ellos
mismos; demos entrenamiento para formar COOPERATIVAS de
construcción, industrias de comida, y cualquier otro
servicio que podamos ofrecer al mundo; para
auto-abastecernos y para sobrepasar al mundo en nuestra
capacidad de negocio, nuestra honestidad, integridad y
responsabilidad moral.
Usemos “las riquezas injustas" que
están disponibles hoy, para desarrollar la obra del
Señor, para establecer estas industrias, y para comprar
tierra y fructificarla mientras tengamos tiempo y
mientras sea de día.
Esta cuarta fase de la
Iglesia, en vez de parar nuestra
extensión evangelística, de hecho, da al mundo una vista
muy práctica de nuestra fe y les llama la atención.
Pueden ver nuestras obras y glorificar a nuestro Padre
que está en los cielos. Podemos esperar
la bendición de Dios sobre nosotros. Podemos reclamar
la bendición de Dios a Abraham sobre nuestra tierra,
nuestro ganado y nuestros negocios. Podemos empezar
cada día con oración y adoración, dándonos al Señor
mientras convivimos. En esta manera
podemos enseñar a nuestros discípulos a trabajar para el
Señor y no por amor al dinero…, a servirnos los unos a
los otros, a tener una visión que vaya más allá que
cubrir nuestras propias necesidades personales, a llegar
a ser menos egoístas y más llenos de
amor.
Unidos, teniendo nuestros bienes en
común, podemos conseguir infinitamente más de lo que
podríamos conseguir solos. Con la misma
visión y la misma meta, inspirándonos, podemos
prepararnos para el futuro y ser un testimonio vivo al
mundo. Tanto la obra
social como el establecimiento de negocios manejados por
cristianos, dan al mundo un testimonio visible de
nuestra fe y de nuestra confianza en
Dios.
Al llegar a ser el desempleo y el
hambre un problema cada vez más trágico e intenso,
podemos ganar muchas almas para Cristo, proveyéndoles
sus necesidades básicas naturales. Su gratitud
abrirá su corazón para recibir al Señor, a quien amamos
y servimos.
¿Te estás preparando
espiritualmente?
5) Pon tus
prioridades en orden y fortalécete espiritualmente.
“Pero
el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el
cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los
elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las
obras que en ella hay serán
quemadas.”
“Puesto que TODAS ESTAS COSAS HAN DE SER
DESHECHAS, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y
piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para
la venida del día de Dios, en el cual los cielos
encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo
quemados, se fundirán!” (2ª Pedro 2:1-3, 10; 3:3-4,
10-12).
El apóstol Pedro nos
está preguntando, en esencia, ¿Qué es lo que hay en tu
corazón en estos últimos días? ¿En qué te estás
convirtiendo mientras el fin se acerca? ¿TE ESTÁS
PREPARANDO ESPIRITUALMENTE?
Hay también un inverno
espiritual del alma. Cuando uno siente los vientos fríos
que congelan el alma y donde no hay calor en el corazón.
A veces es
porque no hemos cuidado nuestra vida devocional durante
los tiempos de bendición y trabajo. Hemos sido
llevados por la corriente de las oraciones de otros.
Pero si no
cultivamos nuestras vidas personales y dejamos pecados
no confesados, resentimientos, y ofensas guardadas, un
día nos despertaremos y no habrá ACEITE en NUESTRA
LÁMPARA. Antes de que la
lámpara se apague, y el fuego se enfría y queda
solamente ascuas, es de suma importancia de que volvamos
el rostro hacia Dios en arrepentimiento y nos humillamos
en AYUNO y ORACIÓN. La noche viene, y
también el invierno, por lo tanto preparémonos para el
día malo, teniendo toda la armadura puesta, pues no sabe
el día de mañana.
Muchos tienen seguro de
incendio y de accidente y aún de su entierro, pero no
están preparados para las pruebas que sobre vienen sin
aviso. Manteniendo la fe y una buena conciencia. Al fin
al cabo, todo depende de nuestra fe y esa fe se sostiene
en una RELACIÓN PERSONAL y DIARIA con el Señor teniendo
cuentas cortas, y de no dejar que el sol se ponga sobre
la ira, ni sobre las ofensas.
Preparando para el
invierno
Ahora es el final
de la estación de otoño para nuestra obra en España.
Necesitamos PREPARAR PARA EL INVIERNO. No con miedo o
ansiedad, sino motivados por la fe y la confianza de que
Él, que ve y tiene cuidado de los pájaros, nos sostendrá
y cuidará de nosotros. No estemos ansiosos en cuanto al
mañana, pero sí, vamos a prepararnos. Porque la ansiedad
viene cuando no estamos preparados.
En
Ezequiel 7:15-19 leemos: “De fuera espada, de dentro pestilencia y
hambre; el que esté en el campo morirá a espada, y al
que esté en la ciudad lo consumirá el hambre y la
pestilencia. Y los que escapen de ellos huirán y estarán
sobre los montes como palomas de los valles, gimiendo
todos, cada uno por su iniquidad. Toda mano se
debilitará, y toda rodilla será débil como el agua.
Se ceñirán
también de cilicio y les cubrirá terror; en todo rostro
habrá vergüenza, y todas sus cabezas estarán rapadas.
Arrojarán
su plata en las calles, y su oro será desechado; ni su
plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de
Jehová; no saciarán su alma ni llenarán sus entrañas,
porque ha sido tropiezo para su maldad.”
Esto es claramente
un cuadro del tiempo del fin. Aquí vemos el juicio de
Dios en cuanto a áreas fundamentales.
-
La guerra y el terrorismo ("la
espada").
-
La enfermedad y enfermedades
incurables ("la
pestilencia").
-
El hambre y la falta de provisiones
básicas.
-
La inflación y dinero sin
valor.
Que no se nos
sorprenda dormidos o desprevenidos, que Dios nos dé
OÍDOS PARA OÍR, y corazones dispuestos a obedecer el
claro llamado de la trompeta del Espíritu en estos
últimos días. Pues Dios tiene un plan para salvaguardar
Su pueblo pero tenemos que levantarnos y poner ese plan
en acción ¡Ya! No espere que venga la noche cuando nadie
puede trabajar.
Amen.
Un
abrazo paternal,
Daniel |